viernes, 29 de diciembre de 2017

Ahora que ya no estás aquí

Ahora que estamos tan distanciados por un abismo tan grande, ya no te veo más a la distancia y sé que ni lo voy lograr más. Aún así, como si aún estuvieras conmigo, te deseo que crezcas, que aprecies los colores de la vida, que cada día seas más feliz con lo pequeño, que te veas hermosa vos misma en tu verdadera belleza, espero que sepas dar y recibir amor. Saber querer sin necesidad.

Espero que tanto amor y cariño, hayan servido de algo.

Siempre te voy a querer...

                                                      ...muchísimo



Maldigo el momento en que creí tanto que me enamoré....
y nunca hubo nada en que creer.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Tanto

hay tanto que todavía te llama. Tanto en lo que seguís presente.
Como si todavía estuvieras aquí, como si todavía fuéramos uno.
Tu ausencia me hace sentir tan incompleto como al mismo tiempo sé que me hace libre.
Cariño ni amor me hacen falta; sólo habría deseado tanto que fuera recíproco.

El frío

El problema de permanecer desnudo, es que ahora el frío sólo me hace extrañar tu calor

domingo, 9 de abril de 2017

Importante

Nunca pero nunca en la puta vida hay que hablarle a una chica sobre ausencia de sexo.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Cierres y aperturas

No es fácil volver a intentar construir después de ver derrumbarse los esfuerzos una y otra vez. No se trata de confianza porque la esperanza existe y con mucha presencia; creo que es más la preparación defensiva de una caída inminente lo que lleva la tristeza a estar a flor de piel. El sentimiento de que cuando las tablas se tambalean en su mínimo es porque no van a soportar nada pero mientras lo hagan, hay tranquilidad. ¿Por qué no se puede estar preparado para el fracaso? por qué después tantos abandonos propios de ideas, esta vez sí se sufre? ¿Será porque de verdad creer en algo agrava la decepción? Para eso probablemente no hay preparación. Que sea lo que la vida quiera porque yo ya me cansé de creer y abandonar la esperanza.

jueves, 6 de octubre de 2016

Conformismo moderno; dónde quedaron la venas abiertas de América Latina?

Hay muchas conclusiones que uno puede sacar mientras lee Las Venas Abiertas de América Latina pero una que golpea página por página mi cabeza es el hecho de pensar que hoy, en esta generación, ya no se vive como antes el miedo de saber la verdad, el de difundirla y no ser perseguido, fusilado o desaparecido. Ya no hay libros prohibidos quemándose en plazas y ya no tenemos como antes amigos exiliados por proteger su vida. Ya la autonomía universitaria es un chiste comparado con quienes se refugiaban de los militares por su pensamiento. Además ya no se tiene que portar el libro, que además estaba codificado y camuflado en la cuna del niño para no ser descubierto. Ahora tenemos difusión por Internet; la biblioteca y medio de comunicación más amplio en nuestras manos en todo momento. Sin embargo las acciones se limitan -con algunas importantes excepciones- a inmaduros, irrespetuosos e infundamentados gritos por redes sociales. Aparece la preocupación por un tema importante un par de meses y cuando se anuncia otro escándalo se va con el viento como si nunca hubiera existido. Pronto a nadie le van a importar los salarios del ICE como ya a nadie le importa Isla Calero o la trocha. Mientras, los espacios de verdadero cambio están tomados por quienes siguen vendiéndonos la idea de que una Latinoamérica separada y dependiente de los mercados de los países ricos es la mayor bendición que este maltratado continente haya podido recibir. Hacen falta las acciones verdaderas, dígase investigaciones, mesas de propuestas, foros, conversatorios, etc. que nos saquen este espejismo en el que vivimos donde la situación general parece un mar enfurecido e incontrolable en el que cada uno tiene que buscar su propio salvavidas y buscar su miserable salvación. 


Mientras, el peligro es que en vez de movernos, hemos llegado a creer que el cambio no es posible y que tenemos que unirnos a este rompecabezas donde tenemos que calzar, que estamos destinados a ser los peones del ajedrez del mundo. Nos hemos conformado con la idea de que los cambios tienen que hacerlos otros y que todo es cada vez peor. Nos seguimos dejando separar tanto entre naciones como dentro de nuestro mismo país. Hemos dejado de creer que ayudar al hermano es ayudarnos a todos. Creemos que los problemas no se resuelven con solidaridad sino mano dura y que debemos entrenar más policías que maestros. Creemos que la inversión en infraestructura debería tener como prioridad prisiones sobre las escuelas. Hemos llegado a cegarnos a tal punto que no entendemos que algunas “molestias” son el costo de que todos tengamos suplidas las necesidades básicas. La ignorancia ha convencido a muchos de que el sistema que por tantos años ha sostenido a Costa Rica en niveles altos de vida y que da oportunidades de crecimiento es el que debemos desmantelar. 

viernes, 23 de octubre de 2015

Hoy me di cuenta de que todavía la quiero

Cuando ha pasado mucho tiempo desde que se dejó de ver una persona amada, se torna confuso saber si todavía queda cariño. Más que por conveniencia, uno se obliga a creer que ya el corazón es insensible tanto a su presencia como a su recuerdo.
Hoy me di cuenta de las manera más profunda y extraña que todavía la quiero. No sé si de la misma manera, no sé si con la misma intensidad pero sentí la brasa encendida en lo más profundo, con el sentimiento más sincero de todos: la tristeza.
Uno no va a funerales directamente a despedirse del ausente. Por un lado se sufre su despedida y por otro su recuerdo es lamento para el corazón. Sin embargo los funerales, las velas y las misas se viven en grupo por un motivo; la tristeza que ahí se vive debe ser compartida por quienes sienten también el dolor y por quienes son fuertes para apoyar.
Nosotros nos quisimos en el alma y si no fuera por eso no nos hubiéramos apoyado en cuatro muertes enormemente devastadoras, dos suyas y dos mías. Fuimos uno en el dolor; la venda en la herida, la muleta en la fractura, la medicina en la enfermedad, la meditación en la ausencia. Ese amor es difícil de entender, no es tan difícil regalar una sonrisa pero un consuelo no es igual. Aprendemos mucho en la felicidad pero estamos acostumbrados a huir de la tristeza. Y es precisamente por eso que no cualquiera persigue a quien huye internamente del dolor para ayudarle a aliviar esas penas.
Hoy en mi negación no fui por ella, ella no fue mi motivo, fui por otros, mi cariño y consuelo iban por otros. Pero al final no hubo nadie como ella a quien se me hiciera más fácil dar amor para cubrir su llanto.